La solución de estanqueidad depende del tipo de cubierta y del sistema de fijación empleado. En todos los casos, el punto en el que el tornillo atraviesa la cubierta debe quedar correctamente sellado para evitar la entrada de agua.
En cubiertas metálicas con fijación directa, la estanqueidad se consigue mediante la combinación de cinta de butileno y un tornillo con arandela EPDM correctamente instalado. La cinta de butileno crea una barrera de sellado entre los elementos en contacto, mientras que la arandela EPDM sella el paso del tornillo al comprimirse contra la superficie. De forma opcional, puede añadirse sellador MS como refuerzo adicional.
En cubiertas de teja —y también en cubiertas metálicas cuando se utiliza tornillo espárrago—, la estanqueidad requiere el uso de un tornillo con arandela EPDM y el recubrimiento obligatorio con sellador MS. Este sellador debe proteger el punto de penetración y complementar el cierre de la arandela.
El apriete es determinante en ambos sistemas: la arandela EPDM debe quedar bien asentada y comprimida, sin holguras ni deformaciones. Un apriete insuficiente puede dejar vías de entrada de agua, mientras que uno excesivo puede dañar la junta y reducir su capacidad de sellado.
También debe comprobarse que la fijación sea adecuada para el material y el espesor del soporte.
Por tanto, no existe una única solución válida para todas las cubiertas: en la fijación directa sobre metal deben combinarse butileno y arandela EPDM, con sellador MS opcional; en la fijación mediante tornillo espárrago, la arandela EPDM debe complementarse siempre con sellador MS.
Para conocer otros factores que pueden provocar la entrada de agua y las soluciones disponibles para proteger la cubierta, consulta nuestra guía sobre cómo evitar filtraciones en instalaciones fotovoltaicas.