Los tornillos para hormigón son una solución rápida y efectiva para instalar elementos estructurales y no estructurales en hormigón fisurado y no fisurado, sin necesidad de utilizar tacos ni resinas. Su capacidad de carga, el hecho de que sean desmontables y su instalación directa, entre otras ventajas, los convierten en una alternativa muy interesante a los sistemas de anclaje tradicionales.
Para garantizar su rendimiento y la seguridad de la instalación, es fundamental seguir un procedimiento de instalación adecuado. Una perforación incorrecta o un apriete inadecuado pueden afectar a las prestaciones de la fijación.
Errores frecuentes durante la instalación
No preparar correctamente el agujero
Se trata de uno de los puntos más relevantes en el proceso de instalación. Durante la perforación del material base, se generan partículas de polvo y pequeños restos de material que se acumulan en el fondo del agujero. Esto puede provocar que el tornillo no quede correctamente instalado, perjudicando la eficacia de la fijación.
Hay dos formas de evitarlo, ambas recogidas en la evaluación técnica europea de nuestra gama de tornillos para hormigón. La primera es limpiar bien el agujero con la ayuda de un cepillo y una bomba de aire, eliminando así los restos de material generados durante el taladrado. La segunda limpiar el agujero con propia broca, especialmente en la instalación de elementos horizontales y hacia abajo. Para ello, se debe hacer un agujero unos milímetros más profundos, e introduciendo y retirando tres veces la broca, se consigue retirar parte de los fragmentos y polvo producido, evitando tener que limpiar con herramientas adicionales. En ambos casos, igual de válidos, es imprescindible seguir las instrucciones de la ficha técnica.
Aunque la limpieza del orificio es un paso crítico para la instalación en la mayoría de los supuestos, hay un escenario en el que no es imprescindible: la instalación de elementos en techos. En esos casos, es la propia gravedad la que hace el trabajo, expulsando el polvo durante el taladrado.
Utilizar un par de apriete inadecuado
Un apriete excesivo puede generar esfuerzos innecesarios sobre el anclaje y provocar que se rompa. Un apriete por debajo de lo necesario, en cambio, puede entorpecer la instalación o hacer que el anclaje no quede correctamente instalado. Es importante revisar en la ficha técnica del producto cuál es el par recomendado para las distintas métricas.
Te lo contamos aquí: ¿Qué potencia debe tener mi pistola de impacto para tornillos de hormigón?
Usar brocas excesivamente desgastadas
Si la broca está muy desgastada, el diámetro del agujero en el material base será menor del indicado. Esto obliga a ejercer una fuerza mayor de la habitual para introducir el tornillo, lo que puede ralentizar la instalación.
Reutilizar tornillos con la rosca desgastada
Aunque una de las ventajas más relevantes de los tornillos para hormigón es que se pueden desmontar y reutilizar en fijaciones temporales, no se deben reutilizar si la punta está desgastada o dañada. En el momento en que el tornillo pase por completo la galga, hay que descartar el anclaje ya que ha alcanzado el desgaste máximo. El desgaste de la rosca disminuye significativamente a sus prestaciones.
Puedes profundizar sobre la reusabilidad de los tornillos para hormigón, aquí: ¿Los tornillos para hormigón se pueden reutilizar?
No elegir un tornillo acorde al espesor del elemento a fijar
Es importante seleccionar el tornillo adecuado para el espesor concreto del elemento a fijar. Si, por ejemplo, se emplea un tornillo diseñado para fijar elementos de 60 mm en la instalación de un elemento de 20 mm, parte de la zona no roscada del anclaje puede quedar dentro del agujero. Esto puede provocar una rotura del tornillo por torsión, especialmente en las métricas más pequeñas.
Si quieres conocer más detalles técnicos sobre el proceso de instalación y profundizar en nuestra gama, puedes consultar el webinar sobre tornillos de hormigón que impartió Héctor Sáenz, ingeniero técnico de INDEX.
